PS: La Iglesia católica es el primer y mayor global player de la historia universal. Pero, como se sabe, no es una empresa, y el papa no es un dirigente de empresa. ¿Qué es diferente respecto de la conducción de un imperio multinacional de negocios?
B16: “Bueno, no somos un establecimiento de producción, no somos una empresa que aspira a obtener ganancias, somos Iglesia. Es decir, somos una comunidad de personas que se encuentra afincada en la fe. La tarea no es elaborar algún producto o tener éxito en la venta de mercancías. La tarea consiste, en cambio, en vivir ejemplarmente la fe, anunciarla y, al mismo tiempo, mantener esta misma comunidad de adherentes voluntarios, que se extiende a través de todas las culturas, naciones y tiempos y no se basa en intereses externos, en una relación interior con Cristo y, de ese modo, con Dios”
Benedicto XVI, Luz del mundo. Barcelona 2010, Herder. Páginas 85-86