“Su arrepentimiento se convierte en desesperación. Ya no ve más que a sí mismo y sus tinieblas, ya no ve la luz de Jesús, esa luz que puede iluminar y superar incluso las tinieblas. De este modo, nos hace ver el modo equivocado del arrepentimiento: un arrepentimiento que ya no es capaz de esperar, sino que ve únicamente la propia oscuridad, es destructivo y no es un verdadero arrepentimiento. La certeza de la esperazna forma parte del verdadero arrepentimiento, una certeza que nace de la fe en que la Luz tiene mayor poder y se ha hecho carne en Jesús”
Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Segunda parte. Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección. Madrid 2011, Ediciones Encuentro. Páginas 87-88
Pingback: Jesus by B16 « B16 – links
Esas “tinieblas propias” de que habla el Papa, dr. Ratzinger: ¿son sólo una figura de la desesperación, o son las mismas que ven todos los suicidas?, ¿es que el arrepentimiento sin esperanza conduce ineluctablemente al suicidio?, o bien, ¿el suicidio de Judas es el acto final del hombre a quien “mejor le hubiera sido no haber nacido”, cfr. Mateo 26,24?, ¿cómo “aplica” a Judas ésa sentencia de Jesús?.—— Perdón por no hacer un comentario, sino hacer más preguntas, quizás confusas. Muchas gracias.
Claridad y pecisión.Judas no es el modelo de arrepentimiento.Cierto.Básico.Pero en el plan de la redención Judas fue el “el intermediario necesario” para que se consumara.¿Puede pensarse en una condena tan dura como precisa para quien actuó según los planes del Padre?
Es que Judas no actuó “según los planes del Padre”, ni tampoco fue “intermediario” de nada celestial, sino en todo caso “intermediario” de algo infernal. Actuó porque, según parece, “el diablo entró en él”, como dice el evangelista Juan 13,27. ¿Acaso la sentencia de Jesús, “mejor le hubiera sido no haber nacido” se refiere a esa forma de “posesión demoníaca” que padeció Judas?, puesto que, aún cuando su arrepentimiento haya sido parcialmente ineficaz, ¿es que su suicido emanó de su voluntad como también fue voluntaria su “posesión demoníaca”?, ya que de haber sido así, no hubo ninguna “intermediación” en los planes del Padre, ¿cuáles eran los planes del Diablo al entrar en Judas?, planes que seguramente el Padre conocía, pero aún así queda en pie la sentencia: “mejor le hubiera sido no haber nacido”. ¿Acaso Dios pudo haber impedido el nacimiento de Judas?.—- Gracias por estimular el pensamiento y la fe.
Gracias por su respuesta.Lección que tendré presente.
A veces no es fácil distinguir la diferencia entre el arrepentimiento y el remordimiento. Como estamos hablando en estos días sobre el arrepentimiento para salvación según la Biblia, vamos a mirar en ella porque es la Palabra de Dios con autoridad.
Veamos dos casos en la Biblia. Judas Iscariote y el rey David. Uno no se arrepintió para salvación, y el otro sí.
Mateo 27:3-5
“Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió y se fue y se ahorcó”.
Judas no experimentó arrepentimiento, sino remordimiento. En vez de arrepentirse de haber pecado y recurrido a Dios a pedir perdón, se fue y se ahorcó. ¡Qué trágico! Lo mismo se observa en ciertas personas tales como los presos. Algunos se ven muy arrepentidos de lo que han hecho y así lo dicen, pero con el tiempo se ve que en realidad lo que realmente están experimentando es remordimiento porque los han arrestado y castigado por hacer lo malo, pero si volvieran a tener la oportunidad de nuevo harían lo mismo porque no ha habido arrepentimiento sincero. Sin embargo vemos de qué manera reaccionó el rey David al ser confrontado por Natán el profeta por haber cometido pecados muy graves (2 Samuel 12).
David se queda horrorizado al comprender lo que había hecho e inmediatamente se arrepiente de su maldad y se vuelve a Dios suplicándole perdón y apelando a su misericordia. Este Salmo es el resultado del pecado cometido por David contra su Dios.
“Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos.
Y a diferencia de Judas, rogò al Señor su perdon :
Salmos 51:1-4
1_ Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. 2_lávame más y más de mi maldad,Y límpiame de mi pecado. 3 _porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. 4_4contra ti, contra ti solo he pecado,Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Y tenido por puro en tu juicio.
Es muy importante examinarnos y averiguar si nos hemos arrepentido de verdad al ver que la santidad de Dios no permite que almas sin regenerar puedan estar en su presencia. La prueba si nos hemos arrepentido o no es si nos hemos dado cuenta de nuestra incapacidad de salvarnos por nuestras buenas obras porque somos gente contaminada por el pecado hasta el punto de estar ciegos a ello.
La Biblia nos revela nuestra condición y el arrepentimiento es el primer paso hacia la fe que nos lleva a la salvación por la gracia y misericordia de Dios.El segundo paso es poner nuestro arrepentimiento a los pies de Cristo y confiar en que Èl nos limpia y lava para salvaciòn, con su Palabra.
Judas tuvo la misma oportunidad que David de arrepentirse de su maldad, pero con arrepentimiento genuino, pero solo se condeno al llevar su arrepentimiento a tomar la justicia en propia mano ejecutandose a si mismo, a diferenia de otro apostol, este llamado Pedro, que habiendo negado al Señor, se arrepintiò, y pidio perdon echando sus culpa en el Señor.
¿Es que Judas no pudo, o no quiso, o no logró hacerse lo que nosotros llamamos hoy “examen de conciencia”?. Ante su remordimiento: ¿obró impulsiva e irreflexivamente?. El acto de Pedro (Mt. 26,75), quien “lloró amargamente”, es sin duda ejemplar, modélico. Tal parece que Judas nunca quiso a Jesús (Jn. 12,4ss), como que siempre hubo un “mal sentimiento” de Judas hacia Jesús. Quizás de allí provenga la sentencia de Jesús: “Más le valdría a ese hombre no haber nacido” (Mt. 26,24, versión de Luis Alonso Schöckel), porque en Judas no hubo amor provocado por el anonadamiento, que es lo que hizo y nos enseña Jesús, sino amor a sí mismo, que no es amor. Pedro se dió cuenta de su falta de amor, como David, pero ambos, como usted indica, se dirigieron a Dios y echaron sus culpas a los pies de Dios. Judas no lo hizo y tal parece que la causa de ello fue su falta de amor, ¿verdad?.
Pingback: Jesús en la Semana Santa, según B16 | B16 – links
Yo le llamaria traicion a un accion inesperada y contraria a la confianza depositada, ¿entonces como podria ser que Judas actuo equivocadamente cuando se sabia de antemano cual habria de ser su papel? sin Judas el proposito Divino nunca se habria cumplido.
Gerardito: si no hubiese habido un “Iscariote”, cualquiera otro pudo haber actuado como “Judas” contra Jesús. Es que Judas no entra en el “propósito divino” como individuo o persona individual. El “propósito divino” fue el de conceder la salvación, por medio del sacrificio de Jesús, a la humanidad; “propósito” que debía cumplirse ineluctablemente según les explicó Jesús a sus discípulos (por ej. Mt. 16:21; 17:22-23; 20:18-19. Mc. 8:31), y para el cual parece ser que no era precisa, ni necesaria, la intervención de Judas, quien actuó “voluntariamente” (Jn. 13:21 al 32). Además, ¿qué era lo que impedía a los enemigos de Jesús capturarlo?: el pueblo, el “qué-dirán”. No era necesaria ninguna traición. Jesús no se ocultaba, no evadía a sus enemigos, ni a las autoridades del Templo. Quizás por eso hubiera sido mejor que Judas no naciera, porque obró voluntariamente, no siguió ni los planes de Dios, ni probablemente tampoco los del diablo, sino los suyos propios, los de una mente y un corazón egoísta, individualista, como hacemos todos hoy en día, que no seguimos las enseñanzas de Jesús, sino que hacemos lo que nos da la gana. ¿Te parece?